Trasplantan tres corazones en una semana en el IMSS
“Estamos ante una situación poco frecuente en nuestro medio y afortunadamente nuestros pacientes están evolucionando adecuadamente”, dijo el jefe de división de cirugías del Hospital General Centro Médico Nacional La Raza.
Ciudad de México • Luego de estar condenados a permanecer en cama o en el hospital, de perder la vida en cualquier momento, tres pacientes crónicos del Instituto Mexicano del Seguro Social obtuvieron un trasplante de corazón, en un tiempo histórico de menos de cuatro días, y entre ellos se encuentra el órgano que se cayó de un contendedor durante su traslado y que ahora late en una joven de 28 años.
Guillermo Cariaga Ríos, jefe de división de cirugías del Hospital General Centro Médico Nacional La Raza, consideró que se trata de un tiempo récord en la historia de la medicina, “estamos ante una situación poco frecuente en nuestro medio y, afortunadamente, nuestros pacientes están evolucionando adecuadamente y después de un programa de rehabilitación podrán reincorporarse a una vida normal”.
No es nada fácil, explicó, lograr en tan poco tiempo una cirugía de alta complejidad ya que, por un lado, los tres órganos donados -por dos accidentados y uno con muerte cerebra, provenientes de León, Guanajuato y de Monterrey- debe de llegar al receptor en un máximo de seis horas y estar bajo 4 grados centígrados, asimismo, el Centro Nacional de Trasplante debe de valorar sus características y la compatibilidad.
Los días 10, 11 y 13 de enero tuvieron lugar los trasplantes. El pronóstico, de acuerdo con Cariaga es favorable; sin embargo, de acuerdo con la normatividad internacional la sobrevida al primer año es de 80 por ciento y si el paciente no es invadido por bacterias oportunistas, usa adecuadamente los inmunosupresores, y no presenta rechazo al órgano puede vivir hasta 10 años más.
Pero además se trata de tres trasplantes en enero, cuando tan sólo en 2011 se lograron 10 trasplantes, de los cuales, ocho siguen con vida y dos fallecieron. “Si se compara con otros países de primer mundo, si son pocos, pero en realidad esto nos ubica en un líder latinoamericano en este tipo de procedimientos”. Actualmente cuenta con una lista de espera de cinco personas en ese sólo hospital.
Las tres historias
Una de las pacientes beneficiadas fue Rosa María Velázquez, de 57 años. Sufría de insuficiencia cardiaca crónica terminal y el 10 de enero recibió el corazón de una persona de Monterrey. “Yo tuve dos infartos y 3 muertes súbitas, pero la revivieron. El primero lo tuve en 2004 y el resto a lo largo de 2008. Cada evento que tenía se iba muriendo el músculo de mi corazón”.
Por tres años estuvo inmovilizada en su cama y en el hospital. Y, cuando lograba pararse, debía estar acompañada por los constantes desmayos, además de que las manos ni los pies respondían. “Perdí el movimiento, mi familia y yo nada más estábamos esperando el momento de mi muerte, varias veces sentí que me iba, pero ahora, aunque sigo en el hospital y no me han dado de alta, me siento totalmente diferente. Me siento al cien”.
De hecho, Rosa María tiene planes: volver a ejercer su carrera de contadora, que abandonó hace casi 10 años y planear viajar con sus hijas por diversas partes de México y del mundo.
Ahí también se encontraba Alfonso Ortiz, de 43 años, padecía desde hace dos años de cardiopatía dilatada y hace uno estuvo en la lista de espera. “No podía hacer nada. No podía caminar, inclusive ya no podía bañarme, me bañaba mi esposa. No podía subir las manos para arriba, me cansaba. Me la pasaba sentado o acostado, y de ladito porque de espalda era terrible”.
Se trató de un año de espera muy largo. “No tenemos la cultura de la donación y la verdad dudaba mucho que alguien me cediera su corazón. Un día me llamaron, por ello, le doy gracias a Dios y al paciente que me donó el órgano, que ahora es mío. Estoy feliz, contentísimo, es una nueva oportunidad de vida”.
Por lo mismo, dijo, una vez que sea dado de alta comenzará a difundir entre sus familiares y conocidos la importancia de donar los órganos y seguir como operador de servicio público, “me encanta llevar y traer gente”.
Erika Hernández, de 28 años, ignora que antes de recibir su corazón, este rodó por los suelos cuando era trasladado al Centro Médico Nacional la Raza. “Yo desde que nací tuve una anomalía, nací con ella, de hecho porque vivía en un pueblito fue hasta los 25 años que me detectaron mi padecimiento porque empecé a tener problemas, me desmayaba, a veces me faltaba el aire pensé que era normal porque era muy delgada”.
Para obtener el IMSS se casó, luego se inscribió en la lista de espera. Su caso, de acuerdo con Guillermo Cariaga Ríos, no podía esperar. “Cuando me dijeron que necesitaba un trasplante me dio miedo, pero a la vez me dio mucha alegría porque al menos tenía una esperanza de vida”
Sólo estudio hasta secundaria y una carrera corta de cultura de belleza. Su deseo embarazarse. “Si me dijeron que ya después del proceso y pasara un tiempo si podía tener bebés”.
Las autoridades del Centro Médico Nacional La Raza informaron que, a raíz del incidente con la caída del corazón de la hielera, cambiarán muchos de los métodos de traslados para evitar, como sucedió, que se vuelva a caer el corazón de la hielera.
“Al corazón no le pasó nada. Se cayó, pero lo que importó en su protección fue el triple contenedor de plástico que va dentro de la hielera y que cubre al corazón”.
La coordinación se lleva a cabo con la Coordinación Nacional de Trasplante y ellos con base a la base de datos notifican a las autoridades de la disponibilidad de un órgano y de un donante. Cada hospital se coordina con las instancias para preservar los órganos, independientemente de la distancia, de Tijuana, para que se trasplante en un lapso de seis horas.



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