SOLO PARA ENTERADOS
hubert ochoa
TRÍO INFERNAL
EN EL PRD
Alejandra Soriano, Martín Ramos Castellanos y Fernel Gálvez Rodríguez son tres personajes incrustados en el Partido de la Revolución Democrática de triste figura y peores recuerdos, porque del oportunismo, de la perversidad, del caudillaje y de la corrupción han hecho un estilo de vida.
Agazapados como lumias sin escrúpulos en ese partido, este trío nefando ha usado la noble y portentosa tarea de la política para el enriquecimiento y las confabulaciones. Como aves de rapiña o hienas insaciables, dan rienda suelta a la ambición por el dinero y los abusos de poder.
No es el PRD un partido protervo pues grandes ideólogos como Porfirio Muñoz Ledo y Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano fueron sus creadores. Inicuos e inmorales son muchas de sus piezas clave que, desde la columna vertebral, lo han asfixiado en un escenario de podredumbre.
El PRD viene de sufrir una grave crisis con la imposición de la caprichosa María Elena Orantes López como candidata a la gubernatura de Chiapas. Ese despropósito, urdido por los dementes antojos de Andrés Manuel López Obrador, no sólo generó una escandalosa deserción en las filas del sol azteca, sino que lo arrinconó en una pobre posición electoral cuando en Chiapas era una fuerza importante llamada a la conquista de los mejores espacios políticos.
La poca militancia que permaneció leal pensó que después del sismo vendría la calma, la serenidad, que habría un borrón y cuenta nueva, una catarsis para purificar al partido y mandar a las coladeras a esas ratas que han abultado la panza con suculentas dietas que salen de las cuotas de la militancia y de las prerrogativas oficiales.
La asepsia no llegó. El Partido de la Revolución Democrática está ahora secuestrado por un trío infernal de individuos ya conocidos por su impudicia política, que si bien no han aportado nada a la gobernabilidad de Chiapas y al buen ejercicio político, sí han sabido usar los recursos económicos del partido para su beneficio personal. Y lo han hecho rebosados de desvergüenza porque no conocen la decencia.
SORIANO, RAMOS Y GÁLVEZ
Alejandra Soriano Ruiz, Martín Ramos Castellanos y Fernel Gálvez Rodríguez crearon alevosamente una Comisión Provisional Política Estatal al interior del PRD, no obstante que estatutariamente hay una dirigencia legitimada por la militancia. Los fines son claros: agenciarse del patrimonio del partido para seguir llevando una vida en la molicie, en la más desenfrenada opulencia. Los sentimientos del perredismo, ya enclenque, no les importan un ápice.
Soriano, Gálvez y Ramos Castellanos se sacaron de la manga una estúpida justificación para dar soporte a esa espuria Comisión Provisional. Con metas, estrategias y objetivos dicen tramposamente que reorganizarán al Partido de la Revolución Democrática ofendiendo a un perredismo consciente de que por malandrines como estos hoy corre el riesgo de llegar al cuarto de terapia intensiva.
La estructura orgánica del PRD no contempla la figura de Comisión Provisional y sólo faculta, en el artículo 66 de sus estatutos, al Comité Ejecutivo Estatal como la autoridad encargada de desarrollar y dirigir la labor política, de organización y administrativa del partido en el Estado.
Alejandra Soriano se ufana ser representante de la juventud perredista. Su contribución a favor de los jóvenes es quimérica. Es una embustera profesional. Moldeada sin duda en la más pura escuela del porrismo y del bandolerismo, pues es la efigie pública que presenta, la de una camorrista, crea alianzas mefistofélicas que sólo van orientadas a la rapiña y al libertinaje político.
Fernel Gávez Rodríguez es un caso. ¿Qué se puede esperar de un veterinario experto en castrar bueyes y evidentemente zafio en el oficio de la política? Ya fue diputado federal con un desempeño desastroso que sólo abochornó a los chiapanecos y humilló al parlamentarismo mexicano.
En una ocasión, siendo legislador, Gálvez anunció su decisión de viajar a Venezuela para buscar una entrevista con el dictador Hugo Chávez, ese esquizofrénico fulano que ha agraviado a América Latina por sus desplantes de prepotencia y sus ideas hitlerianas buscando la perpetuidad en una nación atormentada por la barbarie. El mismo al que el Rey Juan Carlos, rompiendo todo protocolo y haciendo añicos la diplomacia, le lanzó un “porqué no te callas” en una cumbre latinoamericana, enervado por las sandeces del loco autócrata.
Carente de sentido común, entonces Gálvez dio una explicación burda y grosera sobre su propósito de ir a Venezuela, pues hizo una analogía (refiriéndose a la guerrilla) de lo que pasa allá con lo que ocurre en Chiapas, en una comparación franca de desconocimiento de la historia y de la cosmovisión de ambos pueblos.
Y luego otra majadería. Nadie olvida que el mostrenco veterinario metido de político anunció, también siendo parlamentarista, su brillante empeño de convocar a los legisladores del planeta a fin de firmar un manifiesto en el que se exigiera al gobierno de Colombia y a las Fuerzas Armadas de Colombia y Ejército del Pueblo (las FARC) sentarse en una mesa rusa a dialogar, luego de los cruentos enfrentamientos en los que el Ejército colombiano mató al número dos de esa organización guerrillera, cuando las FARC están consideradas por los gobiernos y pueblos del mundo como un grupo terrorista y célula del narcotráfico mundial. A esa célula apoyaba Fernel Gálvez desde el Congreso de la Unión.
Martín Ramos Castellanos es otra fichita arrebujada de amarillo. A finales de abril, en Villaflores, iracundos perredistas iban a lincharlo cuando fue en busca de apoyo en sus pretensiones de ser diputado federal. Castellanos al principio escuchó sin arrugar la cara los insultos, pero después hubo de salir atropelladamente porque los militantes amenazaban con raparlo.
Se cosecha lo que se siembra, reza el dicho. Ramos Castellanos ya fue diputado federal por ese distrito (el número X). Llegó a las comunidades haciendo campaña, solo que jamás regresó. Se supieron de él sus parrandas y aquelarres igual a los protagonizados por faroleras corrientes como Niurka.
La militancia está en su derecho de empujar una purificación en su partido de bacterias que lo conducen a una agonía dolorosa. Alejandra Soriano, Martín Ramos Castellanos y Fernel Gálvez Rodríguez son un virus que debe ser exterminado ipso facto, so pena de que el PRD siga siendo un botín para ellos.



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