SÓLO PARA ENTERADOS: HARVEY GUTIÉRREZ
Húbert Ochoa
HARVEY GUTIÉRREZ
Más allá de los escándalos personales que lo han arrastrado situación que a Sólo para enterados no le importa pues no tenemos derecho a juzgar la vida privada de nadie, el diputado local del Partido Revolucionario Institucional Harvey Gutiérrez Álvarez se halla otra vez en el epicentro de las especulaciones porque, sin reserva alguna, se da la tarea de vociferar sus pretensiones de ser candidato a diputado federal por el distrito IV con cabecera en Ocozocoautla de Espinosa. En las próximas horas solicitará licencia.
Extravagante en su vestir y en su andar cayendo en lo ridículo y de ahí las comparaciones con Walter Mercado, el chocarrero sujeto que da los horóscopos por televisión, cotejo que no lo hace Sólo para enterados sino el ingenio de la plebe, Harvey Gutiérrez Álvarez es un empresario que de la educación hizo un apetitoso botín hasta poseer enormes fortunas. Es socio de hoteles en Tuxtla, dueño de residencias en Cancún y se rumorea que incluso es propietario un jet, como si se tratara de un integrante más de la familia Álvarez Puga, ésta manchada por los siniestros bisbiseos que la envuelven.
Ataviado de cadenas de oro y ropajes al estilo Clavillazo, Harvey se presenta raras veces a las sesiones del Congreso del Estado. Y hasta se dio el lujo de no asistir, el 31 de diciembre de 2011, al informe del gobernador Sabines porque sus niveles de vanidad y de autosuficiencia no tienen límites; son ya intolerantes.
Político pobre es un pobre político, espetaba con ironía el maestro rural Carlos Hank González. El caso del legislador priísta tiene sus marcadas asimetrías. En la política no ha tenido un papel brillante ni destacado, simplemente mediocre a pesar de sus enormes ganancias obtenidas en la escuela Universidad Valle del Grijalva, al parecer una escuela patito ya que no todas sus carreras estarían acreditadas ante la Secretaría de Educación Pública.
Alcanzó el escaño en la LXIV Legislatura por un golpe de suerte asociado a su riqueza. Es todo. Antes fue un insignificante consejero de la Cámara de Comercio de Tuxtla Gutiérrez. Su chocante personalidad (también suele pasearse en chanclas y bermudas en las plazas capitalinas rodeado de efebos que le sirven de guaruras) es tan abundante y superlativa como su ignorancia, su falta de cerebro para coordinar verbos políticos y pensar. No podría sostener una conversación educada y amena con un mecapalero de la central de abasto, con un chófer de los micros que van a Chiapa de Corzo o con el taxista más primitivo de la ciudad. Y ya no digamos un diálogo político.
La ambición del anodino diputado priista es una ofensa para los chiapanecos y una bofetada a la política. El distrito XIII que Gutiérrez dice representar está formado por 8 municipios chiapanecos que son Copainalá, Coapilla, Chicoasén, Francisco León, Ocotepec, Osumacinta, San Fernando y Tecpatán. Dos de ellos, Ocotepec y Francisco León, están en la lista de los 28 con mayor grado de pobreza en Chiapas.
¿Alguna vez Harvey Gutiérrez ha recorrido los sinuosos caminos de Francisco León, en las faldas del volcán el Chichonal? O las agrestes y misteriosas montañas de Ocotepec? No lo creemos, pues su vida está en la molicie y la pedantería inmódica, nunca en servir a la gente, al pueblo. Y si dice lo contrario entonces también es un hipócrita, un lenguaraz, majadero y simulador.
En su columna Asunto Público, el periodista Sergio Stal Espinosa escribió en una ocasión sobre el señor Gutiérrez Álvarez: “Los escándalos de tipo sexual y su proclividad a la vida de libertino lo han hecho figurar en los anales de la política chiapaneca como un desvergonzado”. Y lo llamó crápula.
¿PROPINA O ASALTO?
Es ya recurrente, cotidiano, que en los bares, restaurantes y antros de Tuxtla le cobren al cliente el diez por ciento de propina en la nota de consumo. ¿Es una propina o un asalto? El sentido común nos dice que si un camarero (o mesero, como usted lo prefiera) le ha dado buen servicio, entonces en esa medida será la propina. Jamás pueden coaccionar a los consumidores a dejar algo en contra de su voluntad.
Los servidores públicos se quejan de que los patrones no les dan prestaciones de ley. Quieren Infonavit y Seguro Social, sólo que eso no es obligación de quien llega a comer con su familia o a tomarse unos drink con los amigos por la ocasión que sea; es deber de los dueños de ese giro de empresas y la autoridad competente está facultada para sancionarlos si no cumplen la ley.
El artículo 10 de la Ley Federal de Protección al Consumidor prohíbe acciones de esa naturaleza. No es pues parte de una regla establecida otorgar el diez por ciento del consumo total en propina, pues ésta es discrecional y como juzgue el cliente haber sido atendido.
En Tuxtla esa ley es letra muerta. Y lo es porque hasta en los restaurantes más corrientes le incluyen ese monto del diez por ciento. El restaurante Imperial, que se ubica sobre la calle central y segunda norte de la ciudad, es uno de ellos, pero al igual lo hacen los más exclusivos de Tuxtla. Y qué decir de los llamados antros como el Cabaret que se ubica sobre el bulevar poniente de la ciudad, muy cerca de la extinta fuente Mactumatzá, allí en donde golpean a periodistas.
La delegada del consumidor Cecilia Franco Zapata reclama que se le denuncien los abusos. Están denunciados. La señora Zapata no actúa para frenar estos atropellos por miedo, pues sabe que se trata de un monopolio abusivo que a ella la tiene maniatada. ¿O acaso hay transacciones subyacentes para tolerar tantos desmanes?



como ven pueblo.... se merece este tipo llegar hasta donde pretende.... no lo creo... aya ustedes pero yo no votare.....
para que sepa nosotros estamos trabajando para que este tipo no llegue a donde hara mas mal, ya que su ambicion puede ocasionar mucho mal a chiapas.... no votar, no votar, no votar.......
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